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Mases, Torres y Parideras

Los Mases
En un sentido amplio, se entiende por "mas" cualquier edificio mayor que una caseta y más pequeño que una torre o "chalet", situado fuera del núcleo urbano del pueblo, y mínimamente habitable.

En un sentido estricto el "mas" era una construcción ligada tradicionalmente con la siega y la trilla. Por lo general constaba de una pequeña estancia en torno a un fuego bajo, una cuadra para las caballerías, y un altillo ("pajar") que se usaba de dormitorio y para guardar la "parva". Cada "mas" tenía su propia era donde se trillaba y aventaba el trigo.

Su proceso de construcción era tan sencillo (cuatro paredes de mamposte, argamasa o barro, "cañizos" y tejas) que hasta las familias más humildes podían construirlos y disponer de ellos. De ahí que haya partidas en el término de Albalate ("La Espartosa", "las Eras del Lugar", "Los Mases", o "Las lastras de San José" -en la foto-) en que están tan abundantes y apiñados, que se convierten en auténticos protagonistas del paisaje.

 

Las Torres
En Albalate, la torre no era sólo un tipo de construcción, era un modo de vida, y un régimen de explotación agrícola surgido de la desamortización, y ligado a la oligarquía y al caciquismo, que tuvo su mayor auge entre la Restauración y la Guerra Civil (1875-1936). Durante este periodo y sin interrupción, casi una treintena de torres permanecieron habitadas y trabajadas en nuestro término municipal.

A diferencia de los mases, cuya utilización era esporádica durante la temporada de la siega y la trilla, las torres eran lugar de residencia habitual de una, y, en ocasiones, hasta de varias familias.

 

Las Parideras
"La paridera" es la construcción tradicionalmente utilizada para estabular o "guardar" el ganado (especialmente el ovino). Se podían dar dos casos:

Cuando el rebaño tenía un número considerable de cabezas, la "paridera" contaba con casa propia, que el amo arrendaba al pastor junto con el ganado, y en la que éste vivía todo el año, solo o con la familia. Era una especie de "torre" dedicada a la explotación ganadera, en lugar de la hortícola.

Cuando no había reses suficientes, o el pastoreo no era la dedicación exclusiva, entonces la "paridera" se reducía a lo mínimo para poder "encerrar": Un pequeño recinto de piedras, tabicado por la mitad (para separar preñadas y crías), y que a menudo no tenía ni techo, sino que aprovechaba abrigos rocosos (como las del Barranco de La Hoz -fotografía-).

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