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Semana Santa

Los orígenes de la Semana Santa de Albalate del Arzobispo están ligados a la existencia de un convento de Padres Capuchinos en la localidad. La V.O.T. (Venerable Orden Tercera de San Francisco) promovió la práctica del Vía Crucis en los calvarios de las poblaciones de la comarca del Bajo Aragón.

La Cofradía de la Sangre de Cristo, fue una de las más antiguas de Albalate, con datos del año 1803, era la encargada de solemnizar las procesiones de Semana Santa, de conducir los cadáveres de sus cofrades y de los pobres menesterosos. Un cofrade devoto portaba una gran cruz en las procesiones. En el año 1875, Fray José Francisco Abad rente y comisario provincial de los Padres franciscanos, construyó el Calvario, con pilares de piedra, portada y la ermita del Sepulcro.

De la costumbre tan arraigada, quizás como ninguna otra de tocar el tambor y el bombo para conmemorar la Pasión y muerte de Cristo, es a finales de los años veinte, cuando unos carpinteros construyeron los tambores más antiguos de los cuales nos han llegado noticias. Un grupo de albalatinos muy reducido, José Gasco Nogués, Manuel Gálvez Meseguer el ebanista Pellicero y algunos más comenzaron a tocar con unos 15 tambores y dos bombos. Año tras año el grupo se fue incrementando muy poco a poco pues la economía de muchas familias no les permitía comprar tambores. En 1932 eran alrededor de 30 tambores y 6 bombos los que tocaban en Albalate del Arzobispo. La túnica que vestían los tamborileros, era negra con tercerol en la cabeza.

La procesión que se hacia hasta el año 1936 era muy reducida. En cada peana había solo una imagen y los pasos se llevaban a hombro por las calles del interior del pueblo. La componían las imágenes de Jesús Nazareno, la Verónica, con un lienzo y la imagen de Cristo en él, una imagen con un cáliz, Cristo Yacente en la Cama, escoltado por la Guardia Civil hasta que lo hicieron los Alabarderos, y la Dolorosa.

En el año 1936, son quemadas todas las imágenes y casi la totalidad de las peanas, junto a los tambores y bombos, perdiéndose también la casi totalidad del importante patrimonio cultural. Tras este triste paréntesis, se vuelven a recuperar poco a poco las costumbres, cobrando gran importancia con la creación de las cofradías de Semana Santa, con marcado carácter gremial, en los años 50. En 1946 llegó al pueblo el cura Mosen Francisco Artal, un sacerdote muy activo que tuvo que empezar de cero a reconstruir la Iglesia y a la vez comprar nuevas imágenes para reconstruir la procesión de Semana Santa. Se adquieren las imágenes en los talleres de Olot, a excepción de la Dolorosa, gracias al fervor popular, donaciones, con actuaciones del cuatro artístico de Albalate y la iniciativa de Mosen Francisco Artal.

En los años 48, 49 y 50 la procesión se hizo por el interior del pueblo llevando las peanas al hombro. Hubo muchos problemas ya que las peanas eran muy pesadas y algunas como la Coronación de Espinas o El Calvario apenas cabían en algunas de las bajadas. En el año 50, cuando se crearon las cofradías, se acordó ponerles ruedas a las peanas y cambiar el itinerario por calles más anchas para formar el recorrido que aun hoy se realiza.

Conjuntamente se creó una banda de alabarderos, formada por cometas, tambores y numerosas lanzas, todo esto ayudó a dar por los años sesenta un esplendor destacado a nuestra Semana Santa.

Es a mediados de los años setenta, cuando reaparece con gran esfuerzo la afición por tocar el tambor, aumentando el número de personas que acudieron a "romper la hora", se incluyó en la procesión del Vía Crucis y nuestras cofradías crearon poco a poco secciones de tambor, siendo una de las primeras y más numerosas la de la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad.

El hábito como en todas las poblaciones de la Ruta que están en la ribera del río Martín, es de satén negro, pero aquí se adoptó el tercerol sobre el hombro y la inclusión de un pañuelo de seda blanco, anudado al cuello.

Albalate fue una de las últimas poblaciones en ingresar en la Ruta del Tambor y del Bombo, en el año 1983, tras el esfuerzo de unos jóvenes que nos representaban en exaltaciones, convivencias y que junto a la cuadrilla infantil, merecen nuestro sincero aplauso por su dedicación.

En los años 1984, 1994, 2003, 2012  y2023 respectivamente se han celebrado las jornadas de Convivencia de la Ruta del Tambor y Bombo, inaugurándose en la primera el monumento al Bombo, obra del escultor José Gonzalvo, que se asienta sobre una prensa de un viejo molino aceitero, situado a la entrada de la población, junto al río Martín.

Las personas en las que recayó el título de "Tambor Noble" en cada una de las Jornadas fueron: D. José Gasco Nogués, D. Francisco Pina Martín, la Cofradía de Alabarderos, el Grupo de Tambores y Bombos y Miguel Ángel Serrano Larrodé.

El colofón llega en 2011, cuando se celebran por primera vez en Albalate del arzobispo las Jornadas Nacionales de Exaltación del Tambor y Bombo. En ellas, más de 3000 tamborileros de 21 localidades de toda España, se dieron cita durante los días 1, 2 y 3 de Abril mostrando sus toques y sus costumbres a toda la localidad. El gran éxito en la organización y participación en este evento todavía está en el recuerdo de todos los participantes.

En la actualidad, gracias también a la Ruta del Tambor y del Bombo, Albalate y su Semana Santa están representados en gran parte de la geografía española por sus participaciones en diversos actos por toda España: Jornadas Nacionales en Hellín, Alzira, inaugurando la Casa de Aragón en Fuengirola (Málaga), en las casas de Aragón de Cerdanyola, Tres Cantos y Alcalá de Henares, incluso Francia, FITUR en Madrid, Inauguración de la Expo 92 en Sevilla y Juegos Olímpicos de Barcelona 92 etc.

También, tras años de trabajo y junto con la Ruta del Tambor y del Bombo, desde el año 2005 la Semana Santa de Albalate del Arzobispo, está declarada como Fiesta de Interés Turístico Nacional. Y desde Abril de 2013, la Semana Santa de Albalate del Arzobispo, junto con el resto de localidades que forman la Ruta del Tambor y Bombo, está declarada como Fiesta de Interés Turístico Internacional, algo que pocas festividades en España poseen.

Y por fin, en Noviembre de 2018 se consiguió un mayor reconocimiento que servirá de base para mantener esta tradición. La UNESCO reconoció a los Tambores y Bombos de Albalate del Arzobispo, junto a 17 localidades de España, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

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